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Polisario ve
'frágil y difícil' el proceso negociación con Marruecos sobre el Sahara
Marruecos y el Frente Polisario continuarán las
negociaciones sobre el futuro del Sahara Occidental, según informó el enviado
especial de Naciones Unidas, Peter van Walsum, tras el cierre de la segunda
ronda de conversaciones en Manhassat, en Nueva York.
“Ambos coincidieron en que el estatus actual es
inaceptable y se comprometieron a llevar a cabo nuevas negociaciones”, explicó
el mediador. En este encuentro, los expertos de la ONU asesoraron a ambas partes
sobre cuestiones de riqueza minera, establecimiento de administraciones locales
y aplicación de medidas que generen confianza de cara al futuro.
La ex colonia española de Sahara Occidental fue
abandonada por Madrid tras la caída de el fin franquista (1939-1975), después de
lo cual Marruecos reclamó su soberanía sobre la región.
El representante del Frente Polisario en la ONU, Ahmed Bujari, manifestó que el
proceso de negociación con Marruecos para desbloquear el proceso de paz en el
Sahara Occidental es 'bastante frágil y difícil'.
Según
Bujari, ambas partes mantienen 'dos posiciones alejadas', por lo que, en su
opinión, 'en el mejor de los casos la situación se va a prolongar, y en el peor
de los casos no llegará a la tercera ronda'.
Bujari forma
parte de la delegación saharaui que participa en las negociaciones con Marruecos
auspiciadas por la ONU en la ciudad estadounidense de Manhasett, que se
iniciaron a mediados del pasado mes de junio y se reanudarán durante el mes de agosto.
Respecto al
actual posicionamiento del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero sobre el
conflicto del Sáhara Occidental, el representante de la RASD en la ONU señaló
que el Frente Polisario "echa de menos la posición de Aznar" que posibilitó la
firma del Plan Baker.
En su época como
presidente del Gobierno, José María Aznar López utilizó el conflicto en el
Sáhara Occidental para presionar a Marruecos para conseguir contrapartidas en
diferentes asuntos como el fallido Acuerdo de Pesca en aguas territoriales
marroquíes.
Bujari señaló
que la postura del actual gobierno socialista 'es errónea', y mantiene que 'hay
que incitar a Marruecos a que respete la legalidad internacional'.
'España tiene
una doble responsabilidad, como país influyente y como la antigua potencia que
no cumplió sus obligaciones respecto al Sáhara occidental en 1975 y favoreció la
invasión del territorio por Marruecos y Mauritania', añadió.
El representante
de la República Arabe Saharaui Democrática (RASD) ante las Naciones Unidas ha
asegurado, en declaraciones a EFE, que actualmente 'hay dos posiciones muy
alejadas: la marroquí que busca implicar a la ONU en la legítima opción de su
anexión del territorio, y la del Polisario de celebración de un referéndum de
autodeterminación'.
'La ecuación que
se plantea hoy por hoy es que, o bien Marruecos renuncia a su política de
expansión territorial y anexión del Sahara Occidental, o que el pueblo saharaui
renuncie a su derecho a la autodeterminación y acepte ser parte de Marruecos,
que no lo va a aceptar', señaló Bujari.
Para el
representante del Frente Polisario, una forma de conciliar posiciones sería que
Marruecos retornara al posicionamiento que mantuvo hasta 2003, antes de la
muerte del rey Hassan II, favorable a la organización de un referéndum de
autodeterminación y 'dejar que los saharauis elijan entre varias opciones, entre
ellas la independencia'.
Marruecos, según Bujari, 'no va a
aceptar esta posibilidad voluntariamente', pero asegura que podría ser posible
con una intervención de la diplomacia de Estados Unidos, Francia y España.
Una postura de
intransigencia de Marruecos podría provocar 'una situación de no retorno y la
vuelta a los combates y a una intensificación de la guerra sobre el terreno',
advirtió.
El Frente
Polisario, remarcó, 'primará la vía pacífica y agotará esta posibilidad', ahora
bien 'no renunciaremos nunca a la defensa de nuestro derecho a la libertad'.
Bujari destacó
que 'una intervención diplomática, una paz justa y definitiva en el Sahara
occidental beneficiaría a las tres potencias (Francia, España y Estados Unidos),
porque pondría fin a una tensión y la región podría encauzar sus energías hacia
su desarrollo económico y estabilidad'.
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