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___________________________________________________________ La oposición se retira de Beirut tras dar marcha a tras el Gobierno apoyado por Occidente y Arabia Saudí
Tras la retirada ayer de Hezbola y sus aliados de la oposición de las calles de Líbano, Beirut ha recuperado en gran medida la calma perdida el miércoles, cuando estallaron los enfrentamientos entre partidarios y opositores al Gobierno prooccidental de Fuad Siniora. Retirados militantes de la oposición, el Ejército libanés patrulla las calles de la capital. También las de Trípoli, donde esta el sábado por la noche se han producido enfrentamientos que se han cobrado la vida de dos personas. Los enfrentamientos se han concentrado durante unas horas en el norte de Trípoli, en los barrios de Tebbaneh, Kobbeh y Jabal Mohsen, aunque los disparos y explosiones se han sentido en toda la ciudad. Alrededor de 7.000 personas ha huido de los disturbios, ha indicado un responsable de seguridad libanés. Según las fuentes, dos personas han muerto, una de ellas una mujer, y cinco personas han resultado heridas. No obstante, a media mañana la calma ha vuelto también a Trípoli. En Beirut, cientos de soldados vigilan las calles apoyados por blindados. En los barrios del oeste de la ciudad, han establecido controles y han tomado posiciones. No se ven hoy milicianos por la ciudad, aunque sí los jóvenes mantienen algunas de las barricadas con las que estos días han cortado las calles, entre ellas la que bloquea el acceso al aeropuerto, que sigue cerrado. La oposición libanesa encabezada por Hezbolá sigue diciendo que mantendrá su campaña contra el Gobierno, apoyado por Estados Unidos, Francia y Arabia Saudí hasta, que se cumplan sus demandas: el restablecimiento en su puesto del jefe de seguridad del aeropuerto, removido por el Gobierno por connivencia con la resistencia libanesa; y la revocación de la decisión de Siniora de actuar contra la red telecomunicaciones de Hezbolá. Ayer, el ejército dijo que ejecutaría a su manera las decisiones del Gobierno, sin perjudicar a la resistencia. Los militares son la única institución que se mantiene unida en Líbano, y trata de apaciguar los ánimos para que la división reinante en el país no penetre en sus filas. La situación actual se estalló en medio de la huelga general convocada por la Confederación General de Trabajadores del Líbano (CGTL), la principal central obrera del país, en demanda de aumentos salariales -congelados desde 1996-, degeneró en enfrentamientos entre partidarios del Gobierno prooccidental del Líbano y de la oposición, liderada por Hezbolá. La crisis en la que está inmerso Líbano, la más grave desde el final de la guerra civil (1975-1990) y la invasión israelí del Líbano (1982) no se va a arreglar definitivamente con la revocación de esas decisiones. El país no tiene presidente desde noviembre -las distintas minorías que lo integran no se ponen de acuerdo-, se niega la legitimidad del Gobierno y el Parlamento no se reúne desde hace año y medio. No están lejos de esta crisis los intereses de otros países que pretenden imponer a sus aliados en el centro de decisión del país. En este conflicto interviene, por una parte, Estados Unidos, Francia y Arabia Saudí, y por otra, Irán y Siria, ambos amenazados por ésos y por Israel.
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